El faro del fin del mundo
Escrito por Macumazahn
Fotografía de Jan Neville
El primer faro no tuvo nombre: cogió prestado el de la isla que lo acogía. La última Maravilla del Mundo en desaparecer.
Desde entonces hasta ahora, cuando los nuevos faros del Reino Unido están obligados a construirse con helipuerto, ha llovido mucho, ha pasado mucha agua bajo los puentes, y mucha más, en pequeñas olas perezosas coronadas de espuma y en tormentosas resacas de mares inhóspitos, ha golpeado la base pétrea de todos esos faros que, como los leprosos antiguos y su campanilla delatora, avisan a los demás de lo bien que harían en mantener las distancias, en no correr como los tontos en un terreno donde hasta los ángeles temen pisar.
El faro como adelantado, como ermitaño en territorio hostil, como profeta en un desierto de agua, rocas afiladas y bajíos traicioneros. El faro como vigía privilegiado, proa de luz en las tinieblas exteriores. El faro en el finis terrae, un guiño luminoso en el vacío.
La Torre de Hércules en Coruña es la construcción civil más antigua en funcionamiento, el día que caiga Hércules, ese día, será el de El faro del fin del mundo…





