La montaña ignorada

Escrito por Euxebio

La Sierra Cantabria está situada al sur de Alava y es la causante del microclima que permite el cultivo de las uvas que luego se convertirán en el conocido vino de Rioja. Contra ella chocan las borrascas que vienen del norte y permiten un clima más benébolo en las llanuras riojanas.

Es esta una de las cadenas montañosas más originales que conozco. Hacia el sur se corta bruscamente creando un enorme muro vertical. En cambio hacia el norte la humedad ha permitido la creación de tupidos bosques donde se puede encontrar gran variedad de árboles, aunque el más abundante es el haya.

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Sierra Cantabria

Esta alargada sierra Cantabria se estira entre los montes Toloño y Lapoblación. En algunos puntos la cresta es tan afilada que solo es posible recorrerla con técnicas de escalada. Y en esta sierra se ha producido uno de los casos más curiosos (o el más) de ignorancia de una montaña. Desde siempre se creía que la cima más alta era el Palomares, de 1.446 metros, pero no era así.

La primera vez que vine a esta sierra, hace ya muchos años de ello, nuestra intención era recorrer la afamada cresta del Palomares, una bella escalada por una estrecha arista de una dificultad máxima de IV grado. El desconocimiento de la montaña y nuestra torpeza habitual hizo que nos confundieramos de arista, tomando la opuesta a la que buscábamos. Así llegamos a una cima que tenía un buzón con el nombre de Palomares, pero era conocida como Falso Palomares porque se confundía con la verdadera cima. Con el tiempo que perdimos solo pudimos enlazar el Falso y el verdadero Palomares. El recorrido de la arista lo tuvimos que dejar para otra ocasión.

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Palomares desde Larrasa

Otros montañeros con más inquietud que nosotros no se quedaron conformes y no descansaron hasta resolver el misterio de esta cima. Así que a finales del año 1.996 realizaron unas precisas mediciones que dieron una altitud exacta de 1.453,77 metros. Esto convertía a esta cima nada menos que en la más alta de la Sierra Cantabría. Luego hubo que adjudicarle un nombre más apropiado y así descubrieron que los lugareños la llamaban Larrasa, que es como se la conoce actualmente. Así se hacía justicia a esta cima ignorada por el mundo montañero hasta entonces.

Para ascender al Larrasa por el norte se sale del pequeño pueblo alavés de Lagran. Situados junto a la fuente del pueblo, buscamos al otro lado de la carretera las marcas de la GR38 que nos ayudarán en la subida al Puerto de Toro, ya en lo alto del cordal. Este camino es conocido como la Senda de las Carboneras, como lo atestiguan los varios ejemplos de ellas que veremos en cuanto nos internemos en este precioso hayedo y que nos enseñaran el proceso de la producción del carbón.

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Palomares desde Cruz del Castillo

Sin posibilidad de pérdida llegaremos al Puerto de Toro. Hacia la derecha un estrecho sendero nos ayuda a atravesar la espesa vegetación y nos coloca en otro collado mucho más alto y ya metido entre las peñas y aristas de la Sierra Cantabria.

A la derecha del paso tenemos la Cruz del Castillo, coronada por una cruz metálica a la que accedemos por un facil sendero.

Desde aquí podemos observar los dos objetivos principales del día. Enfrente tenemos el Larrasa, adonde vemos que se dirige el camino que tomaremos. Mucho más a la derecha está el Palomares, el monte que le ha restado protagonismo al Larrasa durante siglos.

La subida al Larrasa es delicada pero sin dificultades extremas. El camino es estrecho y algo expuesto si está mojado o helado, como ha sido el caso de este “finde”, pero con cuidado y, en caso necesario, con la ayuda de unas cintas colocadas como “quitamiedos”, nos acercaremos al paso clave. Se trata de una estrecha chimenea que nos obligará a quitarnos la mochila para superarla. Se puede pasar por su interior si tenemos un cuerpo esbelto (Jan, tu no puedes) o tendremos que trepar sobre ella si hemos descuidado nuestra imagen.

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Larrasa desde Palomares

En cualquier caso cualquiera puede llegar hasta el buzón que corona la cima. Desde aquí podemos observar la especial orografía de la Sierra Cantabria, con sus agujas y aristas impracticables.

Para acceder al Palomares cerca del collado superior arranca un senderillo que primero nos obliga a perder altura para flanquear las paredes del Larrasa. Luego remonta la ladera hasta una brecha en la arista. Hacia el lado riojano desciende una estrecha canal que parece impracticable, pero con algún pequeño uso de las manos nos permite descender hasta la base de las paredes de la cara sur. Una vez en ellas las dificultades desaparecen y un pequeño flanqueo ascendente nos coloca cerca del camino de la vía normal. Solo queda seguirlo pasando junto a varios robustos tejos centenarios y encaramarnos en una última trepada a la antigua cima principal de la Sierra Cantabria.

La visión desde aquí de la ruta recorrida nos confirmará que acabamos de hacer un recorrido muy original. La afamada arista del Paromares es la que llega hasta aquí en sentido contrario al que nosotros hemos traido.

La ruta normal que viene de Lagrán está perfectamente señalizada y nos facilitará el transito por la confusa ladera del Palomares y nos devolverá al punto de orígen.


Vic Chessnutt

El sonido de esta excursión lo ha puesto Vic Chesnutt con su último disco, titulado “North Star Deserter“. Así he podido matar el “gusanillo” por no poder verle en directo en su actuación en Paris este fin de semana. Este disco contiene alguno de los temas más sugerentes que he oido últimamente, como “Glossolalia“.

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5 comentarios en “La montaña ignorada”

  1. sinazimut tuvo el detallazo de dejar el siguiente comentario:

    Aupa, Eusebio!!! …. ¿Te dejaste una bota en el Palomares…?… Es que he visto una en la cumbre , justo de tu número, el sábado despues de hacer la “afamada cresta”….Por cierto: los que no ignoran la montaña son los que han ido poniendo marcas de pintura naranja-puñeta en tres de cada cinco árboles, de la normal del Palomares….
    Eso sí, coincido contigo en lo sorprendente de esta línea de montañas, todo un descubrimiento para mi, gusarapo pedricero.

  2. Euxebio tuvo el detallazo de dejar el siguiente comentario:

    Me alegro de que estas lineas hayan servido para dar a conocer unos lugares nuevos a todo un experto como sinazimut.
    De acuerdo contigo en lo de las pinturas, una auténtica plaga ultimamente en todas las montañas, aunque concretamente en estas montañas a veces se agradecen. Ya tengo la experiencia de bajar de una montaña cercana al Palomares “a la brava” y después de haber estado encerrado entre masas de boj impenetrables agradecí la presencia de un camino pintado.
    Un abrazo

  3. Jan tuvo el detallazo de dejar el siguiente comentario:

    Entre el gusarapo perdicero y el Euxebio, al final, me va a tocar desempolvar mis botas de montaña y volver a hacer actividad, ya lo veréis…

    Con lo agustito que estoy yo entre tanta ternera…

  4. sinazimut tuvo el detallazo de dejar el siguiente comentario:

    Pago por ver ese evento. El problema es que además de desempolvar, habría que “reconstruir”: el tiempo , ese gran escultor, no pasa en balde y las cosas acaban……como lo díría……..¿pudriéndose?

  5. Euxebio tuvo el detallazo de dejar el siguiente comentario:

    No le hagas caso al gusarapo perdicero, Jan, que dicho está que el que tuvo, retuvo, y en tu caso reketetubo. Un físico como el tuyo, de tan prometedor aspecto, ya demostró que no tiene límites cuando ascendió sin oxígeno por aquellas pendientes del Gorbeia en aquellas condiciones climátológicas tan adversas y tras haber ingerido abundantes cantidades de buzkantza, una situación que pondría al límite al mismísimo Juanito Oiarzabal.

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