Una historia real, una historia ¿de amor?
Escrito por Henry-VIIIHoy he recordado a alguien especial que protagonizó la historia que posiblemente mas me ha impactado en la vida, quizá por venir de alguien a quien conocí y con quien mantuve una buena amistad.
A mediados de los 80, cuando yo me ganaba los duros siendo músico profesional, tuve la inmensa suerte de grabar un disco en Inglaterra con John Eden, productor de los míticos Status Quo.
Yo tocaba por aquel entonces en un grupo de rock español y nos fuimos durante 3 semanas a grabar en un estudio situado a 200 kms. de Londres, en plena campiña inglesa.
Allí conocí al protagonista de esta historia. JB. Así se llamaba. “Yi Bi” en la fonética Inglesa.
JB era corso y orgulloso de serlo. Divertido, fanfarrón, escandaloso y buena persona. Estaba casado y locamente enamorado de Mariani, una holandesa preciosa hasta el último milímetro de su esencia.
Vivían en Londres, en un piso increíble con unas vistas aún mas increíbles de Hyde Park. Tenía un par de buenos coches (un Jaguar y un BMW deportivo), dinero y un trabajo como AR (AR= Artist Representative, que era una especie de intermediario entre el artista y la compañía discográfica para hacerles más fácil la vida a ambos) de músicos de la talla de George Harrison, Phil Collins o Eric Clapton.
Comía a dos manos, literalmente porque casi nunca le ví usar cubiertos, y bebía mucho y bien, generando alegría y buen rollo allá donde estuviera.
Un hombre feliz que había hecho de casi todo en la vida. Fue locutor de un programa de radio pornográfico en UK donde la inglesas llamaban en directo y calentaban las ondas, trabajó de ”pipa” (los que montan y desmontan los instrumentos) de Genesis y de Camel y además estaba orgulloso de poseer la tercera colección de videos porno mas grande de Europa después de Andy Gibb (hermano de los Bee Gees) y de Dieter Dierks, productor de los Scorpions.
Pero un mal día Mariani, su musa, su Gala, su vida, le dice que está cansada de todo y que quiere separarse de él.
Cuando JB entiende que ya no hay vuelta atrás, toma una decisión que aún hoy eriza el bello de mis brazos al recordar.
Se marcha a Nepal donde años antes se había casado con ella en una ceremonia budista. Se recluye en un monasterio donde se dedica, durante 15 días, a escribir cartas y poemas de despedida a todos los que le habiamos conocido.
Vuelve a Londres y vende todas sus propiedades donando todo el dinero a hospitales y centros de asistencia para niños enfermos o marginados. Echa todas las cartas al correo y, finalmente, JB se quita la vida de un disparo en la cabeza.
“Ya he hecho en la vida todo lo que quise. Probé todo lo que me apeteció y al fin había encontrado a quien me daba todo lo que yo buscaba. Si ella ya no es feliz a mi lado, no tiene sentido seguir adelante. Ha sido hermoso estar aquí y ha sido maravilloso conoceros.”
Sé feliz allá donde estés JB






Domingo, 27 Enero de 2008 a las 6:16 pm
Una historia, que siempre me fascinó, con un toque poético-trágico con final de los de verdad, no como en las películas en las que al final el bueno siempre se salva.
Saludos
Jan