Pintando nubes
Escrito por zimborrioEl vapor de agua es invisible. Lo que habitualmente llamamos vapor es, en realidad, una nube de gotitas de agua líquida. Esa nube se forma cuando el aire se “satura“, al superar su capacidad para contener vapor.
Cuanto más caliente está el aire, mayor cantidad de humedad puede absorber antes de saturarse.
Por eso los secadores usan calor.
Igualmente, si enfriamos una masa de aire, llegaremos a una temperatura, llamada “punto de rocío“, a la que ya no podrá contener toda su humedad y se saturará.
Por eso se forma el rocío en las madrugadas.
Llamamos “humedad relativa” a la cantidad de humedad contenida, en relación al total que podría contener.
Por eso se mide en tanto por ciento.

Fotografía tomada de kadiak
En resumen, el aire es como una esponja que se estruja con el frío: si el calor la “hincha” puede contener agua hasta un límite. Si el frío la aprieta ese límite disminuye. El agua que supere el límite se escurre goteando y, por poca agua que contenga la esponja, si estrujamos lo suficiente, escurrirá.
Este mecanismo es el que desencadena, por ejemplo, la formación de las nubes, la niebla, el vaho en invierno y las estelas de los aviones de pasajeros.
A las altitudes de crucero de los reactores comerciales la temperatura ronda los -50ºC. A esa temperatura el aire puede contener muy poca humedad y, si se satura, lo hace diréctamente en forma de hielo. Sin embargo, como el aire allá arriba es tan puro, el agua encuentra un problema para helarse: los cristales de hielo necesitan un cuerpo sólido sobre el que empezar a crecer. Si el aire no contiene impurezas que hagan de “soporte”, puede contener grandes cantidades de agua “superenfriada” deseando encontrar algo sobre lo que congelarse.
Cuando un avión atraviesa un medio así inyecta, como resíduo de la combustión, vapor de agua y un montón de partículas de hollín, que serán la alegría de toda esa agua superenfriada. Es una forma de “sembrar nubes”, aunque un tanto feas.

Fotografía tomada de NOAA
Si, como pasa a veces, la estela no se forma es porque en esa zona el aire está tan seco que es capaz incluso de absorber inmediatamente el vapor inyectado por el avión.
Si la estela se forma, pero dura poco, es porque el aire está lo bastante seco como para disipar rápidamente la estela formada.
Si la estela dura todo el día es porque el aire está muy húmedo. Al durar tanto tiempo se expandirá y deformará confundiéndose, a veces, con las nubes naturales.
A menudo se pueden ver a la vez los tres casos. Al aire le gusta confundirnos…






Viernes, 25 Abril de 2008 a las 11:13 am
Debo ser muy torpe, porque me ha dado la sensación de que las estelas de los aviones están formadas por agua congelada sobre hollín, ¿me equivoco?. Pensaba que simplemente era vapor de agua.
Un abrazo y gracias por la explicación
Jan
Viernes, 25 Abril de 2008 a las 1:08 pm
Me ha encantado este artículo. Sencillo, claro e interesante. Sí señor, gracias por enseñarnos cosas!!!
Viernes, 25 Abril de 2008 a las 3:36 pm
Henry-VIII, no sabes como me alegra verte por aquí ;-).
Sábado, 26 Abril de 2008 a las 5:28 pm
Hola Jan!
Pues eso es. Eso si, la cantidad de hollín es ínfima en comparación a la de agua, pues solo actúa como catalizador.
De hecho se experimenta con “siembra de nubes” desde los años 60, aunque con efectos muy pequeños, ya que la escala de la atmósfera es enooorme.
Un abrazo!